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miércoles, 13 de mayo de 2015

TEMA

El mirador J’acha Apacheta (La Paz-Bolivia), un lugar sagrado, la fiesta de la Cruz del Sur.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo de investigación describirá el ritual de la fiesta de la “Cruz del Sur”, realizada en el mirados J’acha Apacheta en Alto Munaypata ubicado en la ciudad de La Paz. El objetivo de la fiesta es llevar una ofrenda a la constelación del Sur y cumplir con el cerro al que durante todo el año se acude a pedir protección y favores, por lo que será un objeto transicional, “una creación psíquica (también de la realidad material) que se materializa por un tiempo cumpliendo una función esencial, nada menos que la de aliviar la angustia”1.
Una parte importante del ritual es lo simbólico, ya que el símbolo es una pequeña unidad del ritual, la condensación de lo ideológico y lo sensitivo. Lo ideológico relacionado con lo racional, conocido, la parte manifiesta, y lo sensitivo que es lo inconsciente y desconocido, lo latente.


MARCO TEÓRICO.

Las apachetas son un símbolo de protección, un protector cultural, entendido éste como un objeto transicional que irrumpe en el recuerdo que los individuos tienen de la madre, hacia las apachetas tendrán un vínculo afectivo positivo, el cual será significativo para la identidad y la generación de lo simbólico.

Para los herederos de la tradición andina, las apachetas son los lugares sagrados, siempre situados a gran altura, que resguardan a la ciudad.
La Fiesta de la Cruz es la fiesta de las apachetas”, afirma el yatiri Antonio Ramírez, quien explica que los originarios rinden un homenaje a la apacheta más cercana de su lugar de nacimiento, el cual es su espacio tutelar y el de sus ancestros2, donde también se celebra a la Pachamama.

El ritual que se hace en la fiesta de la cruz, con los pasos descritos por Turner: tiene una ruptura de la cotidianidad, un marco de espacio-temporal definido, un escenario programado que se repite periódicamente en un tiempo cíclico, que tiene una configuración simbólica, ya que el ritual "consiste principalmente en una serie de medios por los cuales las personas acceden a despertar, canalizar y domesticar emociones fuertes como el miedo, el odio, la ternura y la pena".3 El símbolo será entendido con su polarización de sentido, una condensación de lo ideológico y lo sensorial, el ideológico que guía y controla, un componente de orden moral y social; el sensorial es el polo que integra sentimientos y deseos.


DESARROLLO.

En las crónicas de Felipe Huamán Poma de Ayala (pag, 236) se explica, lo que los conquistadores llamaron "el vicio de apachita", "Mandó Topa Inga Yupanqui que los yndios de tierra caliente o los yndios de la cierra fuesen a lo callente, llegasen al apachita [adoratrorio]. En ello adorasen al Pacha Camac [creador del universo] y por señal amontonasen piedra; cada qual llevase una piedra y lo echasen en ella y por señal dexasen flores o paxa torcido a lo esquierdo. Hasta oy lo hazen los yndios deste rreyno este vicio de apachita”

Actualmente las apachetas andinas han sido reemplazadas por la cruz católica, debido quizás una orden del Concilio Provincial de Lima en 1567 citado por el historiador Alberto Regal "que los adoratorios de los caminos que los indios llaman apachitas, procuren los sacerdotes en cada uno de sus distritos, quitarlas y deshacerlas del todo, y en esto se les pone precepto, y si les parece cosa decente pongan una cruz en su lugar”.

Christian Vitry en su artículo "La Apacheta", detalla el ritual del homenaje a la Pachamama. “Al llegar don Tomás al abra pacientemente se bajó de su mula, sacó de las alforjas una piedra blanca recogida en el camino, una botella de ginebra y un paquete de cigarrillos, mientras masticaba el acullico de coca como queriéndole extraer todo el zumo a las hojas. Se dirigió hacia la apacheta, se arrodilló con un sublime respeto y depositó la piedra en ella. El silencio se adueñó del paisaje y hasta el viento cesó como respetando la ancestral ceremonia del anciano. Tomás abrió la botella de vidrio verde y roció la bebida alcohólica sobre el montículo de piedras, echó un sorbo y la dejó al costado; escupió el acullico de coca sobre la apacheta y encendió un cigarrillo mientras en sus labios se dibujaba la palabra pachamama. Luego de unas pitadas, corrió una roca de la base de la apacheta y sobre el arenoso terreno introdujo el cigarrillo encendido con el filtro enterrado, como queriéndole dar de fumar a la tierra. Sacó de su bolsillo un puñado de hojas de coca, seleccionó dos o tres y tomándolas con las dos manos, mientras rezaba en voz baja una oración, estiró los brazos dirigió las hojas y su mirada hacia el cielo primero y luego hacia la apacheta, repitiendo esta acción rápidamente unas tres veces, finalmente depositó las hojas entre las blanquecinas rocas del pétreo altar. El cigarrillo se había consumido. El anciano se incorporó, recogió la botella y la introdujo en la alforja, ciñó la montura de su animal aprestándola para el descenso, montó la mula y rompiendo el silencio dijo ¡sigamos!. El viento, cual cómplice del rictus empezó a soplar y el atardecer dibujaba largas sombras en el quebrado paisaje. Todo parecía estar preparado para este diálogo telúrico entre el anciano y la madre tierra, cuyo interlocutor parecía ser la apacheta”4.

Según Milton Eyzaguirre, antropólogo del Museo de Etnografía y Folklore (Musef), aparentemente el origen de las apachetas se remonta a Tiwanaku. Las crónicas escritas desde 1570, principalmente por soldados y sacerdotes españoles, cuentan que antes de viajar los indígenas alzaban una piedra y caminaban con ella hasta llegar a un lugar alto donde estaban estas apachetas o apachitas, como las denominaban. “La piedra contribuía con otras al crecimiento de una especie de torre. Los viajeros también acullicaban la coca y dejaban algún tipo de ofrenda, fundamentalmente con el objetivo de que les vaya bien en la travesía, incluso botaban una ojota a la apacheta”, sostiene Eyzaguirre.
Según el yatiri Ramírez, en la actual celebración de la Fiesta de la Cruz se confunden la cruz de Jesucristo y la Cruz del Sur5.

Trabajo de campo:
Los participantes de la fiesta, eran de toda edad, de la cuidad de La Paz y de el Alto, señoras con pollera y vestido. Además había un grupo de cuatro personas que eran extranjeras.
Los yatiris o Amautas, son personas de sexo femenino y masculino que hacen el ritual, lo guían, son conocedoras de cómo tiene que hacerse el rito. Son sabios encargados de arman la mesa y la ofrendan a las deidades del lugar. Se han encargado de producir, mantener, desarrollar y transmitir, los valores culturales ancestrales que constituyen una visión armónica del Mundo y un cuerpo de conocimientos de lógica original. Éstos llevan poncho y chuspa, donde está la coca. En el caso del ritual que se presenció era una pareja y un Amauta que llego de Copacabana, y una pareja se encargó de armar la mesa.
Otro tipo de persona que estuvo presente fue una vendedora, pero estaba fuera del mirador, a lado de la puerta de entrada. Vendía te con té y buñuelos.
El mirador esta distribuido “sagradamente”.
El altar de Coricancha, fue copiado de Cuzco. Es un muro hecho de ladrillo, pintado de azul, y con todos los detalles del Altar original. El Altar de Coricancha es la “proyección de una escena cosmográfica cuatridimensional sobre un plano bidimensional, cuyo levantamiento por geometría descriptiva ayuda a entender la organización de los Cuatro Suyus”6.
Existe un sapo hecho de cemento, esta al frente del altar, y tiene en su espalda una especie de cruz cuadrada. Lo que pude averiguar representa la vida, un ciclo no muere, “en la época de lluvia se esconde para luego volver a salir, hay un ciclo”. La mesa donde se hizo la ofrenda, hecha de cemento y en los lados hay dos piedras, “hembra y macho tiene que ser siempre”.
Existe una puerta y tres cuadrados, donde el sol pasa por la puerta y refleja en los cuadrados los equinoccios del 21 de marzo, 21 de junio y 21 de diciembre.
Detrás de la cruz, de la Chakana, existe dos resbaladores, los cuales cuando los niños van a resbalar se “llenan de energía del cosmos, esta hecho para eso”

Descripción de la fiesta:
Al principio de la fiesta para poder entrar al lugar el yatiri nos dijo que “antiguamente para entrar a cualquier templo o apacheta se sahumeaba a la gente, no entraban como llamas (...) este es un evento cósmico no solamente de La Paz” por lo que primero teníamos que sahumarnos para también dejar lo malo afuera, ofreciendo incienso copal, ponernos en parejas, chachawarmi, y entrar.
Al entrar, muchas personas challaron el lugar con alcohol, estaban “challando todos los hechos de la naturaleza”, todos los dibujos del altar de Coricancha, al sapo, a la cruz, la Chacana, a los solisticios, al altar, a las piedras que están a los costados del altar, y a la piedra que esta frente a la Chakana. Al sapo le ponían coca en la cabeza y en la boca, y al lado un bastón, negro y blanco. Teníamos que invitarnos cuatro hojas de coca, para el ajayu, para sacar todo lo malo y limpiarnos.
Luego el yatiri que dirigió toda la ceremonia y su esposa empezaron armando la mesa mientras él decía: “soy un yatiri, soy un cargador que cargos las penas, las amarguras de mi pueblo, y le entrego a mi ancestro para que ordene, acomode y equilibre eso nomás soy, no soy un amauta grandioso, si lo fuera no estuviera aquí, estaría en las montañas”. Luego señaló a la cruz, a la constelación de la Cruz del Sur, y explicó que la punta de la cruz que está señalando al norte es la Salamanca, que es un maíz, la chicha; y la punta que está hacia abajo es la Cocamanta, lo femenino, “coca es el ajayu”, y pedimos a estos dos espíritus grandes. “Tratar de acomodar, de hacer lo que nuestros abuelos hacían, por eso es el toqueta, el aymara antiguo, mucho antes que los tiwanacotas, el amuta, por eso el toqueta es el estar aquí, entrar aquí para renovarnos”. El altar va a mostrar el equilibrio, nuestro sentido la chakana y nuestro ajayu la coca”. Luego arma él con su esposa la mesa, con papeles con iconografía, y todos nos pusimos en fila para poner incienso en cada cajita. Después la mesa se traslada a la mesa de la ofrenda que esta frente al altar, éste es preparado con varias maderas para que se haga una fogata, le pone alcohol y prende fuego, luego prendido el fuego pone frutas, y explica “el universo, la Chakana nos abre el camino de la sabiduría, al conocimiento, los amautas, chachawarmis, los yatiris, todos los hombres que estamos aquí presentes fusionemos y recibamos esta fuerza de la Chakana, recibimos toda la energía del cosmos, del universo y así nosotros al universo y a la Chakana le entregamos esta ofrenda, esta waqta, esta llojta, a nuestros awichos, a nuestros Achachilas, Apus, Mallkus, a todas las deidades desde la Patagonia hasta Alaska, para que se despierten nuevamente nuestros abuelos”.
El yatiri que vino de Copacabana, recibía el humo en sus manos y lo dispersaba por todos lados.
Nos hicieron recibir la fuerza y la energía que daba la Cruz del Sur, y luego nos dimos de la mano en forma distintiva, pues la mano izquierda tenía que estar encima de la derecha, “el dar y recibir”.
Al final de la ofrenda se hizo el aphtapi, donde todos trajeron diferentes comidas, se comió y luego se tocaron sikus y se bailo.


RESULTADOS.

La fiesta de la Cruz del Sur un acto ritual importante, una acción que no se realiza regularmente en la vida cotidiana de la gente, si no que tiene un momento específico de desarrollo, el tres de Mayo, una ceremonia a la constelación de la Cruz del Sur, la cual “es un ente y un concepto astronómico ligado a la problemática del control de las estaciones. Su forma de cruz es puramente casual y la longitud de sus brazos menor y mayor, están en la misma relación que el lado de un cuadrado y su diagonal. Esta constelación, que con su eje mayor señala al polo sur, es rectora del hemisferio austral, al igual como sucede con la estrella polar del hemisferio boreal (norte)”7, además de suministrar la proporción sagrada, la raíz cuadrada de 2 .
Habrá una connotación social, por la condensación que se tiene de lo ideológico y lo sensitivo de lo simbólico en el ritual.
Lo ideológico:
Al entrar a la apacheta nos tuvimos que sahumear para dejar lo malo afuera, con incienso copal, ponernos de parejas, como individuo, luego se challaron todo lo que estaba alrededor de todos. Al altar de Coricancha, al sapo, a la cruz, la Chacana, a los solisticios, al altar, a las piedras que están a los costados del altar, y a la piedra que esta frente a la Chakana.
Al sapo le ponían coca en la cabeza y en la boca, para que les pueda dar vida.
Luego el hecho de pijchar las hojas de coca, era para sacar todo lo malo que teníamos dentro, para el ajayu, para limpiarlo.
El armar la mesa para ofrecer a las deidades, a los Achachilas, Apus, junto con la chakana, se recibe toda la energía del cosmos, para que ordenen, equilibren, y para que nos podamos renovar.
El yatiri que vino de Copacabana, recibía el humo en sus manos y lo dispersaba por todos lados.
Lo sensitivo:
Va a ser el sentimiento de indefensión, el no sentir miedo. Sentir calma y satisfacción.

ANEXOS.


ALTAR DE CORICANCHA:




















BIBLIOGRAFÍA Y CONSULTAS:

Milla Villena, Carlos. “Génesis de la cultura Andina”, Editorial Amautica, Chinchasuyu, año 500 del Quinto Sol. Lima-manta, capital de la colonia, 1992.

En el Camino de la Simbolización. Producción del sujeto psíquico. Myrta Casas de Pereda. Paidos, 1999.

TURNER, Víctor. La Selva de los Símbolos. Siglo XXI. Madrid, 1980

http://Manuel_Contreras_Gallego.html+simbolico+simbolo+geertz+turner&hl=es&lr=lang_es


1 En el Camino de la Simbolización. Producción del sujeto psíquico. Myrta Casas de Pereda. Paidos, 1999.
2 La prensa, 2 de Mayo 2004
3 TURNER, Víctor. La Selva de los Símbolos. Siglo XXI. Madrid, 1980.
4 Revista ser indígena, Julio 2003
5 La prensa, edición 2 de Mayo del 2004.
6 Milla Villena, Carlos. “Génesis de la cultura Andina”, Editorial Amautica, Chinchasuyu, año 500 del Quinto Sol. Lima-manta, capital de la colonia, 1992.

7 Milla Villena, Carlos. “Génesis de la cultura Andina”, Editorial Amautica, Chinchasuyu, año 500 del Quinto Sol. Lima-manta, capital de la colonia, 1992.

jueves, 15 de mayo de 2014

Una ceremonia hacia el alma

Dialogo con Miguel Kavlin
por Andrea Pinto



Al encontrarlo el 15 de junio en un spa de Sopocachi, estaba vestido de negro, con chamarra de cuero, pelo largo, barba larga choca, de piel blanca; el imaginario de chaman que me llevaron los textos de antropología tenían otro tipo de características. Había podido leer una breve biografía suya por internet, dándome un bosquejo de su imagen, pero aun así lo pensé de otra manera, al encontrarlo me dio confianza, me identifiqué con él, urbano al igual que mi persona.

Me hizo esperar en un aula de gimnasio, al parecer daría una charla en ese mismo lugar unos minutos después de nuestra entrevista. Él acomodó las sillas para que nos sentáramos, me invitó agua y se sentó frente mío. Afirmo sus piernas al piso y apoyó las manos en las rodillas; su chaleco llevaba un logo de una institución sobre chamanismo; muchas veces se agarró la barba mientras hablaba, me pareció una persona muy abierta y humilde, con mucho carisma; yo llevaba un cuadro y comentó sobre él, fue muy amable y me hizo sentir bienvenida.

Al empezar la charla le pregunte si podía grabarlo y aceptó. Preguntó si había conseguido algo acerca del uso tradicional del San Pedro; le respondí que pregunte a los kallawayas sobre su uso, lo usan para llamar el ajayu; lo toman en un mate, con muy poca cantidad de San Pedro, pero de otra forma no mencionaron su uso. Me dijo que no me dirían que lo toman por aquí.

Entonces le explique de qué se trataba mi tesis:

Andrea: Estoy haciendo mi tesis sobre la manifestación de lo sagrado de jóvenes que comen el San Pedro en la ciudad de La Paz. Teóricamente Fericgla, un antropólogo que ha trabajado mucho sobre chamanismo y con los Shuar, escribe que esta sociedad occidental urbana, se ha desprendido mucho de lo sacro, de lo sagrado. Sin embargo he podido hablar y entrevistar a 40 jóvenes y haciendo la sistematización de mis datos, para el 93% de los jóvenes es sagrada la planta, y generan sus propios rituales. Entonces he utilizado el concepto de Mircea Eliade, investigador rumano, la manifestación de lo sagrado (hierofanía)[1], relacionándolo mucho con esa parte del San Pedro como sujeto con sabiduría[2]; y de Eduardo Luna, investigador del chamanismo de la amazonia del Perú, he querido rescatar el concepto de las plantas maestras, esa parte en la que el San Pedro va a ENSEÑAR en cualquier ámbito… ¿usted qué opina de eso?

Miguel: ¿tú lo has tomado?

A: yo probé muy poco, porque le tengo mucho respeto. Usted me ha dicho que este fin de semana va a hacer una ceremonia, eso sí quisiera probar, ¿se puede?

M: si una ceremonia si, por lo menos la primera vez es apropiado.

A: yo quería que me cuente usted cómo analiza la parte del uso del San Pedro en los jóvenes…

M: ya, te puedo explicar un poco de cómo creo funciona el San Pedro y que es. Porque yo he estudiado con varias tradiciones norteamericanas, con el uso tradicional de la ayahuasca en la selva peruana; pero el San Pedro ha sido algo que he tomado y desarrollado individualmente, no he tenido un maestro para el San Pedro específicamente, pero sí para las tradiciones andinas más de los amautas y demás. Así como lo veo el San Pedro… ES un ser sagrado, o sea definitivamente hay una inteligencia y benevolencia. Pero así ha sido para mí, o sea, lo que sucede es que… como cualquier planta de poder, te rompe las barreras del subconsciente y te hace además muy permeable, tanto al subconsciente como al superconsciente.

Todas las inteligencias y presencias que puedan estar flotando alrededor… por lo que a veces puede ser peligroso para algunas personas. Porque si no están preparadas de alguna manera, la gente se asusta, pueden presentar manifestaciones de algunos seres con los que no saben cómo lidiar. Pero bueno, sobre todo así como siempre lo he sentido yo, es benevolente, inteligente y poderoso, y entra dentro nuestro para ayudar a liberar justamente las trabas que nos impiden ser lo divinos que podemos ser, que nos impiden ser armónicos y capaces de vivir en armonía, entender, entendernos a nosotros mismos, entender nuestro entorno, relacionarnos con nosotros mismos, INTEGRAR nuestras muchas partes, e integrarnos con la diversidad de seres que lo habitan.

Como es inteligente, elige qué va a trabajar dentro de cada persona, en cada momento ¿no?, a veces uno viene y cree: yo quiero tratar tal tema y se va totalmente por otro, en ese sentido es inteligente también depende del momento de la vida de la persona de muchas cosas, y nos ayuda a liberarlo. En este sentido es muy parecido a la ayahuasca pero al mismo tiempo es muy diferente… nos ayuda a liberarlo y para liberarlo tenemos que dejar que esos sentimiento afloren.

Normalmente esas cosas que llevamos trabadas dentro nuestro, están trabadas porque no las hemos podido integrar en nuestro ser consciente; entonces viven como represiones, como traumas, como toxinas, como muchas cosas y entonces eso se lo trabaja, por lo tanto es incómodo, difícil y mucha gente se asusta, o tiene dolores, o tiene nauseas, asco, vergüenza, rabia, aflora todas las cosas que están adentro, y eso puede llevar a vomitar que es bastante normal y normalmente a medida que va pasando el proceso y después de vomitar uno con suerte encuentra paz, una enseñanza, lo que fuere una integración; para algunos no, algunos sufren toda la noche, y bueno ya después pasa, tienen que estar más livianos de cualquier manera al descargarse de ese peso, pero…. como con todas las plantas de poder, una cosa es la inteligencia del San Pedro mismo, pero el San Pedro… además de su propia inteligencia, fuerza y benevolencia es como un medio que nos abre.

A: me puedes explicar más esto último, a qué te refieres con que es un medio que nos abre.

M: Un medio, una potencialidad que nos abre y ahí es donde nos abre a qué, por eso es el ritual, el entorno, todo eso, la protección, lo que fuera, es importante porque ahí ya se activa todas las fuerzas del universo, lo ideal simplemente es que no se lo tome como una evasión, como una fiesta, como una jarana, como un escape, si no realmente hacer una invocación, un rezo ¿no? para que sea una ceremonia sagrada.

Con el San Pedro la vibración nos sube muchísimo. La vibración de todo nuestro ser y de nuestra conciencia, entonces podemos interactuar con todo tipo de seres, verdades, misterios...

No hay ningún objeto que no vibre, todos vibramos, y obviamente hay vibraciones más densas y menos densas. La purificación se trata de llevarnos de lo más denso a lo menos denso; cuanto menos denso somos más alto vibramos y cuando más alto vibramos podemos atravesar paredes o conectarnos, todo depende de la energía en la que estamos, o podemos recibir información. Cuando estamos muy densos estamos totalmente cerrados a otros niveles vibratorios que tienen otro tipo enseñanzas y conocimientos.

Con esto se puede manifestar todo tipo de enseñanza, normalmente decimos que tiene dos lados, el de la purificación, que es lo que te mencionaba: el que aflora las cosas interiores, uno trabaja sus temas los vomita, los sufre, los transmuta, la medicina te ayuda y te enseña a transmutarlo ya sea entregando a la tierra, quemándolo con el fuego, ya sea con la respiración, bueno cada uno encuentra su manera y la medicina nos ayuda a encontrar la manera. Pero por el otro lado, y como te digo algunas personas durante la ceremonia se pueden quedar en el aspecto de la purificación y sufrimiento, pero algunas personas, o aquellas que han tomado más veces, desde la primera vez el San Pedro les puede pues brindar regalos, y esos regalos van por cualquier lado, pueden ser la infinitud de las posibilidades del misterio del universo, cualquier cosa: ancestros, enseñanzas, visiones, sentimientos, conexiones divinas, conexiones con culturas, vidas pasadas, puede ser maravilloso e increíble

A: ¿Cómo ha armado usted la ceremonia?

M: Como te dije yo empecé con el San Pedro sin maestro, entonces empecé haciendo peregrinajes, pero ya tenía varios contextos rituales, la danza salió de una unión de un ritual que yo había aprendido con mi maestro de tradición nativa norteamericana que es la danza larga donde se pintan banderas, lo que uno pinta: lo que quiere dejar atrás en su vida, lo que quiere llamar a su vida y sus plegarías para otras personas; y eso se cuelga en un círculo afuera. Se baila toda la noche, mitad de la noche en una dirección y la otra mitad en otra dirección.

Es una noche, de anochecer a amanecer. Se trabaja la mitad de la noche la purificación entonces con una espiral descendente, para que la madre tierra, y su fuego interior llegue a purificarnos. La otra mitad en una espiral ascendente para recibir bendiciones y mandar bendiciones; entonces es un trabajo que se hace no solo para nuestro bien, sino para el bien de la sociedad, de la naturaleza, de las comunidades, de las familias del mundo entero…

A: y como a determinado el lugar, ¿dónde es?

M: a bueno, nosotros tenemos un centro ceremonial en las ánimas, y eso fue determinado porque una vez, cuando todavía no conocía el San Pedro y estaba con los honguitos, (ríe), trepando por las animas en un equinoccio tuve una revelación, una cosa muy bonita, y eso me rebelo que era claro que ahí tenía que echar raíces, entonces se fue dando, conocimos el lugar ya hace más de quince o diecisiete años y poco a poco ya estamos…

A: ¿diecisiete años ya? Qué lindo

M: si, La Danza larga misma la estamos haciendo hace unos doce años, trece años, algo así y la hago en todas partes del mundo también. Con el San Pedro hago tres cosas: hago una ceremonia sentados adentro, poco mas similar al formato de la ayahuasca: sentados, adentro, con fuego, altares y demás, pero contenido. Luego la danza donde se procura estar en movimiento toda la noche, porque esas intenciones que has puesto en tus banderas las ponemos en movimiento mediante nuestro esfuerzo y nuestra intención bailando toda la noche; y por ultimo en peregrinajes, vamos a lugares sagrados y caminamos porque el San Pedro a pesar de que te marea muchísimo normalmente nos deja caminar, nos da fuerza para caminar.

A: ¿y qué opina de los jóvenes que usan el San Pedro sin ceremonia alguna, con sus propios rituales?

M: es como te he dicho: hacerlo por escape, hacerlo por curiosidad, bueno todos empezamos medio por escape, medio por curiosidad, ni vuelta que darle ¿no?, pero algunos tenemos más suerte que otros; algunos tenemos espíritus más fuertes que otros, y como te digo puede ser peligroso porque te abres a todo, te abres a lo interno y te abres a lo externo y a veces no puedes lidiar con ello. Hay algunos que pueden empezar así y efectivamente ir aprendiendo y todo lo demás, y seguir un buen camino. Hay muchos que se pierden; en el camino económico es muy fácil perderse por la sed de PODER, porque te hace sentir muy poderoso, te puede hacer sentir muy poderoso.

Una de las definiciones de la brujería en la mayoría de las tribus es: el que trabaja solo, hace todo medio a escondidas, y a fin de cuentas uno tiene que decidir para que lo está haciendo; uno puede aprender que esa parte ya lo ha solventado, que no se ha traumado, no se ha hecho bolsa, no se ha quedado raro, y digamos ha tenido algunas enseñanzas pero de cualquier manera en algún momento uno tiene que saber para qué son: Si son para servir a otros o para dominar a otros, o son para sentirse poderoso, o son para enriquecerse o para que pueden ser… entonces eso desde temprano uno tiene que decidir.

Lo lindo de los rituales especialmente que hacemos, uno es que hay una tradición, o sea, hay todo un conocimiento de las canciones, de ciertas prácticas que nos ayudan, y además de una cierta trayectoria de ir recolectando fuerzas para crear un espacio seguro para los que participan. Pero aparte de lo que pudiera brindar la ceremonia, el hacer algo en grupo con una intención y conexión CLARA puede ser muy fuerte, muy poderoso y positivo tanto para el participante como para las familias, la tierra, el espacio, otros seres. Puede tener repercusiones. Es una oportunidad de hacer en una noche un trabajo.

Hay personas que vienen, no por decir nada malo de la psicología, pero hay personas que vienen y dicen: “he estado 20 años en terapia y en una noche me he librado de ese problema”; porque claro, trabaja mucho más allá del consciente y es pues un trabajo muy DURO. Hay gente que dice que tomar medicinas de plantas de poder es un atajo al camino espiritual, y la respuesta es: sí y no. Es un atajo simplemente porque es más rápido, pero no es un atajo en el hecho de decir que es más fácil o es cobarde, o es un escape, por el contrario hay que ser valiente, Si es más rápido es porque uno tiene que enfrentarse así mismo DESNUDO… o sea es tan fuerte la confrontación con uno mismo al romperse las barreras del subconsciente que se puede hacer mucho más trabajo. Uno puede encontrar dentro suyo traumas, que uno no está dispuesto a mirar, o porque dependiendo las impurezas que uno tiene, atrae también, situaciones, o inteligencias o seres, porque existen seres, inteligencias externas que pueden relacionarse con eso, con lo que uno tiene: una vulnerabilidad, un vicio, un trauma, lo que fuera y puede uno causarse daño. Por eso justamente un ritual es bueno para empezar primero, en un lugar que te sientes protegido y donde tú puedas trabajar un poco y no tenerte que preocupar de eso; obviamente en medio del viaje uno puede sentir a veces que es muy DURO puedes sentir que te vas a morir, ver cosas feas, lo mismo que te pasaría tal vez solo, pero aquí la garantía es que vas a salir bien… (ríe), nunca nadie ha salido mal de las ceremonias que hemos hecho en cuanto a eso.

Entonces eso es una gran cosa, tomarlo solo es un riesgo. Yo he empezado tomándolo solo, pero digamos ya tenía enseñanza de otras plantas. Hay personas que son capaces de hacerlo, pero nuevamente esas personas tienen que tener mucho cuidado de no irse de “ese” lado. A mí me fue bien y tuve buenas experiencias; algunas también me asustaron; me sentí muy capaz, pero sabía que necesitaba el contenedor de una tradición, y los jóvenes a veces no lo tienen… o sea uno dice: la sabiduría esta y nos llega, eso es cierto… pero por otro lado… el mundo moderno experimenta con genéticas, con drogas, con drogas artificiales, naturales y mil y un cosas, pero hay sabidurías ancestrales, que sabemos que han funcionado por miles de años, por eso por ejemplo yo prefiero NO tomar químicos, que pueden ser psicoactivos, pero que no tiene esa ALMA, esa alma con lo que uno puede dialogar, y que han sido utilizadas. Yo digo que esa planta ha sido utilizada culturalmente por miles de años ¿no?, y conozco gente que la ha utilizado toda su vida y no está hecho un desastre. También puede ser buena para la salud. Es bueno con suerte aprender esas herramientas, recibir esos linajes, porque también hay enseñanzas por atrás, hay maestros, hay linajes, hay protecciones que son importantes cuando uno camina.

A: Me han comentado jóvenes que han realizado ceremonias contigo que se ha curado mucha gente de adicción de la cocaína… ¡me comentas más sobre eso?

M: Mira, uno puede curarse en cualquiera de las ceremonias, en cualquiera: de la ayahuasca, del San Pedro, de la danza que hacemos sin tomar nada, (pero sin comer ni tomar nada en cuatro días). Mucha gente se cura de muchas cosas, y no soy YO el que cura, unos pueden utilizar este camino para enorgullecerse y empoderarse, pero yo al menos he aprendido que nosotros no somos nada, si no es por la ayuda de la pachamama, del gran espíritu, de los espíritus que nos aplastan o nos levantan, y si uno cultiva una devoción, una relación de servicio, entonces digamos que es un CANAL para que esa energía ayude a los demás y se puedan dar esas cosas.


La Paz, Bolivia junio 2009


Bibliografía consultada:

Eliade M. (2011 [1951]) El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis. Madrid: Fondo de Cultura Economica.
Eliade M. (1994 [1957]) Lo sagrado y lo profano. Colombia: Editorial Labor
Fericgla J. Ma (1998) El chamanismo a revisión. De las vías extáticas de curación y adaptación al internet. Quito, Ecuador: Abya Yala
Narby Jeremy (1995) The cosmic Serpent DNA and origins of knowledge. Great Britain: Phoenix





[1] “Todo esta dicho en la hierofanía más elemental: la manifestación de lo sagrado en una “piedra” o en un “árbol” no es menos misteriosa ni menos digna que esa misma manifestación en un “dios”. El proceso de sacralización de la realidad es el mismo: sólo difiere la forma tomada por este proceso en la conciencia del hombre” (Eliade 2001 [1968]:14-15)
[2] “al manifestar lo sagrado, un objeto cualquiera se convierte en otra cosa sin dejar de ser él mismo, pues continúa participando del medio cósmico circundante. Una piedra sagrada sigue siendo una piedra; aparentemente (con más exactitud: desde un punto de vista profano) nada distingue de las demás piedras. Para quienes aquella piedra se revela como sagrada, su realidad inmediata se transmuta, por el contrario, en realidad sobrenatural (introducción de Saint Cloud 1956. Eliade M. (1994 [1957]): 15)”